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Así debes de preparar tu entorno de estudio

Uno de los factores que más influye a la hora de ponerte a estudiar, y que la mayoría de la gente no suele prestar atención, es el entorno. De hecho ¿cómo es que cuando los estudiantes están en período de exámenes siempre acaban yendo a la biblioteca? La razón se debe a que esos entornos están especialmente dedicados a crear las condiciones adecuadas para que la persona pueda estudiar de manera cómoda.

La luz, la ventilación, entre otros aspectos es lo que hace que acabes decantándote por la biblioteca en lugar de tu casa. Sin embargo, muchas veces no se tiene la suerte de disponer de un centro cercano, y la única opción es tu habitación. También disponer de poco tiempo dificulta que se pueda dedicar una mañana, tarde o incluso un día completo a estudiar. Por ejemplo, los que preparáis oposiciones y a la vez tenéis que compaginarlo con el trabajo. Puede que tan solo tengas dos horas al día, y la biblioteca más próxima ya te quite una hora entre ir y venir. Al final, lo que quieres es aprovechar al máximo esos ratos libres.

Así, en el post de esta semana os vamos a dar unos consejos para que arméis el mejor entorno de estudios en vuestra casa. Para ello, nos basaremos en las mismas técnicas que utilizamos en nuestra academia de oposiciones, para ofreceros siempre el mejor ambiente de estudio.

Elige un lugar apropiado

Lo de apropiado quiere decir que tengas en cuenta una serie de elementos, que son los que marcarán la diferencia cuando trates de preparar el entorno ideal para estudiar.

-Inmobiliario: intenta, dentro de las posibilidades, tener una silla cómoda que te permita estar un par de horas sin provocarte posturas extrañas con las que luego tu espalda y cuello se vean resentidos. En cuánto a la mesa, debería de tener un tamaño lo suficientemente amplio como para poder organizarte. Al menos para tener un libro, unas hojas para hacer apuntes y esquemas o, si también lo necesitas, el ordenador.

Si el espacio es reducido, amontonar todas esas herramientaste acabará produciendo estrés.

-Ambientación: tanto si es invierno como verano, debes de tener en cuenta la ventilación de la habitación. Abrir un poco la ventana te ayudará a descargar el ambiente, incluso un poco de brisa también te refrescará. Además, tendrás que vigilar la temperatura. A nadie le gusta estar estudiando mientras pasa más frío que un esquimal o, por el contrario, con un calor asfixiante.

-Iluminación: una de las mejores fuentes es la luz natural. La vista se te cansará menos, y el entorno será más agradable. No obstante, en los momentos del día con menos luz, se hace necesario emplear luz artificial.

El tipo de luz influye en los estados de ánimo, así que procura escoger una luz fría y blanca. Este tipo de luz mejora la predisposición para estudiar y así ser más productivo. Por otro lado, la luz que has de evitar son las cálidas, ya que éstas favorecen los estados de relajación, por lo que son más aconsejables para dormir.

-Silencio: a veces es difícil encontrar un espacio donde no se oigan coches, ni a tu vecino o vecina cantar, o música a toda pastilla… Cuando tengas que decidir que habitación emplear para estudiar, ten en cuenta factores como si las ventanas dan a una calle transitada o si está cerca del vecino ruidoso.

Una alternativa para reducir el ruido son los tapones para los oídos. Quizás no te aísle de todos los sonidos, pero seguro que reducirá los más molestos.

Herramientas al alcance

Un método eficaz para lograr una mayor concentración y que esas dos horas libres que tienes para estudiar sean realmente productivas, es tener todo lo que necesitas a mano. Si sabes que en algún momento vas a necesitar el ordenador, tenlo ya preparado.

Lo mismo ocurre con los folios, bolígrafos, subrayadores, e incluso la botella de agua. También, si estás resfriado y lo más probable es que necesites pañuelos para salvar algún estornudo fortuito, déjatelos cerca.

Las distracciones son para los descansos

Volviendo al tema de escoger un lugar adecuado, tienes que ser responsable y no elegir zonas como el comedor o la habitación dónde tienes aparatos electrónicos. Con ello evitarás las tentaciones, como estudiar con la televisión de fondo, algo que muchos estudiantes jóvenes suelen hacer y es un gran error. Hay que saber diferenciar entre el tiempo de estudio y el de ocio. Además, intentando hacer ambas cosas, ni disfrutaras una, ni lograrás ser productivo en la otra.

Otro factor que puede ayudarte a mantener la concentración es no estar cerca de una ventana que te muestre demasiado la calle. Si ya te distraes con el vuelo de una mosca, ver lo que hace la gente y lo que ocurre en la calle te dispersará demasiado y te alejará de tu tarea.

Al final se trata de ser consciente de las necesidades que tienes cuándo estudias, y de conseguir ese entorno perfecto.

 

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